• Música

    Quién no escucha las tonadas
    los acordes de guitarras
    del amor y su grandeza
    cuando en ellas la tibieza
    de esas épocas pasadas
    rememoran nuestros días
    de pasiones y alegrías
    y de pieles muy lozanas

  • Poesía

    Bendita y dulce poesía
    en tus letras hallo yo sutil consuelo
    de estas horas de dolor y alegría
    cavilando por las noches me desvelo
    y pretendo que estas letras exaltadas
    reflejadas en un noble sentimiento
    en su paso por el tiempo sean eternas
    y remanso del amor que ahora siento

  • Videos

    Los colores se dibujan
    imprimiendo su belleza
    y es la luz que con certeza
    va aclarando la figura
    con su voz talante y firme
    apresura su morada
    pasa suave y vida tiene
    se desliza y luego viene
    a quedarse en mi retina
    a sentirse enamorada.

  • Relatos

    Mis pensamientos vuelan buscando su verano
    reposan, se alimentan y emprenden ya su viaje
    anhelan que ella lea lo que escribe hoy mi mano
    y en sus ojos se refelejen este amor en su homenaje

Bienvenidos al blog, a mi mundo de alucinaciones ufanas, de pensamientos apócrifos, un mundo no muy diferente al real donde las letras son puertos de llegada para escondidas pasiones y deseos incumplidos.

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Como explico lo que siento, si el dolor ya no se extingue y es voraz como un incendio.
Como acallo lo que siento si en silencio mi alma grita porque busco y no te encuentro.

¿Donde estas?... ¿En donde moras?.

Te marchaste jilguerillo cuando más yo te adoraba...

No te culpo, ¡mas no entiendo!.

Exiliado me he quedado del país en que habitabas.
Centinela de tus sueños, gallardete de tus pasos
pretendía de por vida yo tenerte en mi regazo.

Fuiste luz de mi camino, lazarillo de mis penas.
No era yo quien te cuidaba.
eras Tú quien sutilmente de tu mano me guiaba.

Me resigno a olvidarte pero vuelve tu mirada
y al instante se atiborra de silencio y de la nada...

Si el parirte no lo hice, porque siento que me falta.
Un pedazo de mi carne, un espacio aquí en mi alma.
Hoy me encuentro tan frustrado como dueño de parcela que sembró y no ha cosechado.

¡No me culpes... y perdona la miseria de quien ama!

Mas comprende que si olvido también pierdo la esperanza,
De sentirte con el viento, con el fuego, con el agua
que me trae tu presencia tan vivas, tan anhelada

Jilguerillo prisionero... te marchaste de mi casa.

Hoy tu ausencia me desvela y en las noches no hallo calma
y se bien hijita mía que tu cuerpo ya descansa
pero ven, no me abandones... ven visítame en mis sueños
a tu padre que te adora , a tu padre que te extraña.

Poema escrito el 14 de agosto de 2012
En Memoria de mi Hija Ariana.
06/06/1993 - 14/07/2012 



Es la hora, vete ya
que este crepúsculo muera,
no quiero amar las ruinas de esos árboles lejos,
ahora, ahora me da igual vivir o estar muriendo,
no sabría decir amor, y eso es tremendo.

A qué buscar los días que se fueron,
nunca serán igual dos primaveras,
el amor y el sabor de los primeros besos,
y lo que en mi alma es duda,
en ti, en ti es remordimiento.

No, ya no volverá a rondar la luna en tus cabellos,
ni el cansancio alcanzará para el olvido,
ya no será la cita, y.. y es temprano,
o acaso tarde, por que oscurece el cielo.

Por eso lleno de luz la plaza,
de los primeros sueños de amor que no se olvidan jamás,
la plaza y aquel café, donde balbuceé un "te quiero",
y tu dejaste tu mano, sorprendida entre mis dedos.

Todos, todos saben que te amo,
mas nadie sabrá que hoy me muero,
y el crepúsculo en que ayer íbamos siempre a encontrarnos,
nos sabrá a amarga miel, a violines enterrados,
porque ya no estarás tu, ni nosotros,
o este eterno crepúsculo que muere en mi, desde que te amo,
y no sé porque te dejo partir.

Si me dices q me quieres,
que me quieres como nunca, más que nunca,
y me juras, y te juro.. en vano, porque es así,
tú me quieres ver feliz, y yo igualmente contenta,
porque es verdad que te alejas…

Tu, te llevas el sol, el amor en tu piel,
el día se va en ti, tu.. me dejas sin luz.

Que yo me quedo, no sé,
no sé qué diablos hare en la tierra,
porque un hombre sin amor no encuentra sitio ni estrella,
para apagar su dolor,
las ansias de aquel amor que se va, o que te llevas...
porque es verdad, ya no habrá crepúsculos ni primaveras,
es la hora, vete pronto,
que este crepúsculo muera, de una vez y para siempre,
aunque por siempre te quiera…





Me gusta ver el cielo
con negros nubarrones
y oír los aquilones
horrísonos bramar,
me gusta ver la noche
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas la tierra iluminar.


Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar,
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.


Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
e inmóvil en el suelo,
sin mecha al parecer,
y luego embravecida
que estalla y que se agita
y rayos mil vomita
y muertos por doquier.


Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,
y al mundo adormecido
le haga estremecer,
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento
me agrada mucho ver.


La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
y oír como vocea
¡qué gusto!, ¡qué placer!


Me gusta una campiña
de nieve tapizada,
de flores despojada,
sin fruto, sin verdor,
ni pájaros que canten,
ni sol haya que alumbre
y sólo se vislumbre
la muerte en derredor.


Allá, en sombrío monte,
solar desmantelado,
me place en sumo grado
la luna al reflejar,
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.


Me gusta que al Averno
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ellos caso hacer.


Insólita avenida
que inunda fértil vega,
de cumbre a cumbre llega,
y arrasa por doquier;
se lleva los ganados
y las vides sin pausa,
y estragos miles causa,
¡qué susto!, ¡qué placer!


Las voces y las risas,
el juego, las botellas,
en torno de las bellas
alegres apurar;
y en sus lascivas bocas,
con voluptuoso halago,
un beso a cada trago
alegres estampar.


Romper después las copas,
los platos, las barajas,
y abiertas las navajas,
buscando el corazón;
oír luego los brindis
mezclados con quejidos
que lanzan los heridos
en llanto y confusión.


Me alegra oír al uno
pedir a voces vino,
mientras que su vecino
se cae en un rincón;
y que otros ya borrachos,
en trino desusado,
cantan al dios vendado
impúdica canción.


Me agradan las queridas
tendidas en los lechos,
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello...
en plena convulsión.